Por Ulises Santoyo
Las decisiones políticas suelen generar distintas interpretaciones, especialmente cuando se trata de la integración de órganos legislativos. En ese contexto, el diputado Héctor Serrano Cortés optó por excusarse de formar parte de la Comisión Especial de Atención a Periodistas, argumentando que sea un legislador o legisladora de otra corriente política quien ocupe ese espacio, con el objetivo de que los trabajos de este nuevo órgano se desarrollen sin que el debate se concentre en su figura.

A lo largo de su carrera, Serrano ha ocupado responsabilidades de alto nivel y ha participado en procesos políticos complejos, construyendo una trayectoria marcada por la negociación, el diálogo y la operación institucional. Esa experiencia le permite comprender que, en determinados momentos, el mejor aporte no siempre consiste en ocupar un cargo, sino en generar las condiciones para que los proyectos avancen con mayor legitimidad.
El respaldo que recibió de las y los diputados de la LXIV Legislatura quedó patente en la propuesta para integrar dicha Comisión, gesto que el legislador agradeció públicamente. Sin embargo, decidió solicitar que ese espacio sea ocupado por una diputada o un diputado de otra expresión política, privilegiando la pluralidad y la construcción de consensos dentro del Congreso del Estado.
Más allá de las coyunturas, la decisión envía una señal que puede interpretarse como que en lugar de alimentar debates alrededor de su persona, Héctor Serrano optó por contribuir a que la Comisión inicie sus trabajos con el menor nivel posible de polarización.
En un escenario donde las instituciones requieren fortalecer su confianza pública, este tipo de determinaciones podrían también forman parte del ejercicio responsable del servicio público.