- Los creyentes reciben en la frente una cruz de ceniza, símbolo de humildad y recordatorio de la fragilidad humana.
Por Arcelia Velázquez
Con la celebración del Miércoles de Ceniza, la Iglesia católica da inicio a la Cuaresma, un periodo de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa. Esta fecha, de profundo significado religioso, invita a los fieles a la reflexión, la conversión y el arrepentimiento.
Durante las ceremonias litúrgicas, los creyentes reciben en la frente una cruz de ceniza, símbolo de humildad y recordatorio de la fragilidad humana. La frase tradicional que acompaña la imposición —“Polvo eres y en polvo te convertirás” o “Conviértete y cree en el Evangelio”— subraya el llamado a la renovación interior.
La ceniza utilizada en este rito se obtiene de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, lo que refuerza el sentido cíclico del calendario litúrgico.
La Cuaresma, que se extiende por 40 días —sin contar los domingos—, evoca los 40 días que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública, según la tradición cristiana. En este tiempo, la Iglesia exhorta a practicar la oración, el ayuno y la limosna como pilares de preparación espiritual.
Además de su dimensión religiosa, el Miércoles de Ceniza representa para millones de personas en el mundo el inicio de una etapa de recogimiento que culminará con la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo durante la Semana Santa.