- Por: Isabel Segura
El Refugio Orquídea, Casa de Asistencia Social para personas LGBTTTIQ+ en San Luis Potosí, anunció su cierre definitivo a partir del 28 de noviembre de 2025, tras casi cuatro años de brindar techo, alimento y acompañamiento a quienes enfrentan abandono, pobreza o exclusión.
Desde su apertura el 2 de febrero de 2022, este espacio se convirtió en mucho más que un albergue: fue un hogar donde decenas de personas encontraron seguridad, respeto y la oportunidad de reconstruir su vida.
El anuncio llegó a través de un comunicado en el que los responsables del refugio explicaron que la falta de recursos y un espacio permanente les impide continuar con su labor.
“Nos convertimos en un espacio de esperanza, donde cada persona podía encontrar amor, respeto y el apoyo necesario para reconstruir sus vidas. Pero lamentablemente las circunstancias actuales nos obligan a tomar esta difícil decisión”, expresaron.
El Refugio Orquídea surgió del esfuerzo colectivo, sostenido durante años gracias a la solidaridad de voluntarios, donantes y artistas que se sumaron para mantenerlo a flote.
Figuras como Wendy Guevara y otros miembros de la comunidad artística mostraron en diversas ocasiones su apoyo, convirtiendo el lugar en símbolo de empatía y unión.
Durante cuatro años, el comedor fue mucho más que un sitio donde obtener un plato de comida caliente. Fue un punto de encuentro, de risas y de consuelo, donde las historias de dolor se transformaban en esperanza.
“Juntos demostramos que el amor y la solidaridad pueden construir un refugio incluso en los lugares más inesperados”, señala el mensaje, que también agradece el trabajo incansable de voluntarios y familiares que sostuvieron el proyecto.
A pesar de su cierre, el legado del Refugio Orquídea perdurará en las vidas que tocó, en las amistades que se forjaron y en el mensaje que dejó: que incluso con pocos recursos, cuando hay voluntad y amor, se pueden cambiar destinos.
Sus integrantes hicieron un último llamado a la sociedad para ayudarles a sostener los gastos de los dos meses restantes, con el fin de cerrar sus puertas “con el mismo amor con el que las abrieron”.